Si Temes Envejecer


Cuando llega el otoño, las hojas verdes y frescas de la primavera cambian de color. Su labor, la producción de alimentos, fue cumplida durante el verano. Colores de tonos brillantes, amarillos, anaranjados y rojos, dan al otoño una belleza comparable al verdor de la primavera.
Igualmente en el hombre, la hermosura y la lozanía de la producción juvenil, gradualmente se transforma en la hermosura de la madurez--las canas, la experiencia, el sabio consejo. ¿Cuál de estas etapas de la vida es la más hermosa?
Cuando niños, queremos ser mayores de edad. Queremos manejar automóviles, trabajar, casarnos. En nuestra sociedad, estos eventos son vistos como acontecimientos importantes. Y en realidad son naturales y buenos. ¿Por qué, entonces, vemos el envejecer (parte del proceso natural de la vida) como algo no deseable?
A la mayoría de nosotros nos gustaría retrasar el envejecimiento. Mucho gastamos en cremas, maquillaje, pelucas y pinturas.
¿Por qué no queremos envejecer? La sociedad en que vivimos aprecia la juventud y la belleza exageradamente. Tenemos la impresión de que el envejecer reduce nuestro valor como persona. ¿Es esto cierto? ¡Claro que no!
Pero tememos ser inútiles. Tememos no poder hacer las cosas por nuestra propia cuenta. Tememos el dolor y las limitaciones que acompañan al envejecimiento. Tememos el final de la vida.
¿Habrá algo que podamos hacer para poder recibir al envejecimiento como a un amigo en vez de resistirlo como a un enemigo?
¡Sí! Dios dice: "Corona de honra es la vejez que se halla en el camino de justicia" (Proverbios 16:31).
Veamos estos temores desde el punto de vista de una vida justa.
LA INUTILIDAD
Dios no quiere que estemos estancados ni que seamos inútiles en ninguna etapa de nuestras vidas. "El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes" (Salmo 92:12-14).
Nuestro mundo necesita el consejo y el punto de vista de los de edad avanzada.
"En los ancianos está la ciencia, y en la larga edad la inteligencia" (Job 12:12). Las ancianas, específicamente, fueron instruidas a enseñar a las más jóvenes para que fueran buenas esposas y madres (Tito 2:4).
Nuestro mundo necesita oraciones. "La oración eficaz del justo puede mucho" (Santiago 5:16). Los ancianos tienen más tiempo para orar por los líderes, las iglesias y las familias.
Nuestro mundo necesita ánimo. "Alabad a Jehová desde la tierra . . . los ancianos . . ." (Salmo 148:7, 12). Cuando hablamos de las bondades de nuestro Dios, animamos a los demás.
¡Regala tu consejo, tu oración, tu ánimo, y tu alabanza! ¡Tu vida no tiene por qué ser inútil!
LAS LIMITACIONES
Dios dice, "Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré" (Isaías 46:4). Dios nos ama. Todo lo que él permite que nos suceda es para nuestro bien y para su gloria. Sabemos que más bienaventurado es dar que recibir. A ninguno de nosotros le gusta depender de otros, pero debemos aprender a recibir de otros agradecidamente aquellas cosas que necesitamos. ¡Permite, alegremente, que otros experimenten la bendición de dar!
EL DOLOR
Dios nos dice que el padecimiento produce paciencia, la paciencia nos perfecciona y nos hace cabales (Santiago 1:2-4). Clama al Señor: "No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares" (Salmo 71:9). Su poder se perfecciona en nuestra debilidad (2 Corintios 12:9). Y "aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día" (2 Corintios 4:16).
Este cuerpo es temporal. Lo que realmente valemos está dentro de nosotros. "No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas" (2 Corintios 4:18). Cuando este cuerpo deje de existir, nuestro espíritu seguirá viviendo. ¡Fijémonos en lo eterno!
LA MUERTE
Así como las hojas se marchitan, nuestro cuerpo decae, muere y regresa a la tierra. ¿Cómo nos podemos preparar para el final del proceso del envejecimiento? ¿Cómo podemos enfrentarnos a esta etapa final sin miedo?
La muerte es la entrada a la eternidad. Dios quiere que gocemos esa eternidad con él. Una eternidad sin dolor, sin limitaciones, sin envejecimiento, sin muerte. Dios lo ha hecho posible.
Para gozar esa eternidad con Dios, tenemos que arrepentirnos de todos los pecados que hemos cometido contra un Dios santo, poner nuestra fe en Cristo Jesús y recibir la vida eterna. ¡Prepárate a encontrarte con tu Dios! ¡Arrepiéntete y cree!
No importa cuanto tiempo has vivido o cuanto tiempo te queda por vivir. ¡El tiempo de prepararse para la vejez es YA!
La vejez puede ser hermosa. La vejez puede ser buena si se vive en el camino de la rectitud.
¿Estás tú en el camino de la rectitud?
SI QUIERES VIDA ETERNA
La Provisión

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su HIJO unigénito" (Juan 3:16).
"El que tiene al Hijo, tiene la VIDA; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida" (1 Juan 5:12).
"El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?" (Romanos 8:32).
La Condición
"El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él" (Juan 3:36).
"El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida" (Juan 5:24).
"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame" (Lucas 9:23).
Recibe a Cristo
Para recibir a Cristo, el Hijo de Dios, como tu Salvador y Señor, tienes que dejar tu vida pasada, renunciar a tu propia vida, creer en el Señor Jesucristo como tu Salvador personal y empezar a seguirlo. También te debes unir a un grupo de creyentes cristianos que crea y practique lo que enseña la Biblia.