Predicador de enlace tv


Lo cierto, es que NADA podemos darle al Señor que no sea suyo, por lo tanto toda negociación no ha lugar, es inútil. El propio Salomón le dijo al Señor a la hora de ofrendarle: <> (1 Crónicas 29: 14)Dirigiéndose públicamente a Cash Luna, un Pastor de Bogotá Colombia), valiente y acertadamente le escribía del siguiente modo: <> (4)Me ha parecido oportuno transcribir este escrito, ya que es público desde su envío inicial, y muy revelador acerca de lo que estamos intentando explicar.Cash Luna
Este es el falso “evangelio de las indulgencias”, llamado también “evangelio de los pactos”. Está basado en el dinero, bajo la filosofía de que cuanto más se de sacrificialmente, más Dios corresponderá con favores al “dador alegre”.Por su puesto, que ese dar principalmente es a los “ministerios” de los que parten esas enseñanzas. Es una magnífica manera de enriquecerse, esa es la razón por la cual todos, todos esos predicadores de la “prosperidad”, como Cash Luna, son millonarios. El pueblo les adinera, creyendo equivocadamente que dan para la obra de Dios.Recuerdo cuando estuve en San José de Costa Rica, en las dependencias de Enlace allá por el año 1997 enviado desde Madrid, España, que en una de esas maratónicas (en las cuales yo también participé, así como aquí en Madrid, pero que de todo lo cual ya hace algunos años me desvinculé), el predicador de turno decía: <>. Es decir, que el creyente debía comprometerse con Dios con un dinero que no tenía; es decir, que adquiría una deuda con Dios, esperando que ese dinero llegara de una “fuente inesperada”… ¿y si no llegaba? ¿cómo quedaría la conciencia de ese pobre creyente?, porque ya había hecho su compromiso ante Dios (ver Gál. 3: 15).Esa es una manera de forzar manipulando a la persona para que dé como sea y de todos modos. De hecho es una manera de atar a las personas con pactos que Dios no quiere, y que el diablo aprovecha para lo suyo. ¡No existen tales pactos. Dios no negocia con nadie!La realidad es que el Señor no va a “pactar” con nadie, porque esos supuestos “pactos” no existen para Dios. El único pacto que está vigente hoy en día es el que Dios ha hecho con el hombre en la Cruz del Calvario. Ese es el Nuevo Pacto por el cual Dios se compromete a dar salvación eterna a todo hombre que crea y reciba el beneficio de la obra de Cristo en la cruz, por el derramamiento de Su sangre. Ese pacto es incondicional, que significa que el hombre, beneficiario de ese pacto, nada puede ofrecer ni aportar a cambio, sino solamente recibir su beneficio (1 Co. 11: 25; He. 13: 20; 12: 24; Ef. 2: 8, 9, etc.)Esa es la generosidad de Dios hacia todos nosotros, no esperando nada a cambio.La verdadera siembra, es aquella que no busca lo suyo; que no implica un trámite de “yo te doy y Tu me das”. Esa es doctrina católico romana; son las indulgencias, y no es bíblico.Si usted quiere dar para la obra de Dios, bien hace, pero dé en ministerios o personas que sean genuinos ante Dios, y no les dé a esos mercaderes del falso reino terrenal, que se enriquecen a su costa, y encima le engañan diciendo que usted también será “bendecido” como ellos por apoyarles (jamás será esa una verdadera bendición).No damos para recibir a cambio. Damos con sabiduría porque eso es lo que Dios requiere de nosotros, y si Dios, como también dice Su Palabra, nos quiere bendecir por ello, pues amén a ello (2 Co. 9: 8, 9), pero siempre, la motivación no es la “recompensa”, o el “beneficio” como si se tratara de una transacción comercial. La motivación correcta es la obediencia, por la fe que obra por el amor (2 Co. 8: 11; Gál. 5: 6)Por lo tanto, hermanos, huyamos del falso “evangelio de las indulgencias y los falsos pactos” que sólo busca el enriquecer a sus postulantes a costa del ingenuo e ignorante “dador alegre” de turno.ConcluyendoEse “otro evangelio” tiene todavía muchas más variantes y ramificaciones, pero este artículo ya no tiene más espacio. Pero acordémonos que la preocupación del apóstol Pablo radicaba en que nuestros sentidos puedan llegar a ser de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo, como le ocurrió a Eva (2 Corintios 11: 3)Porque hermanos, ahí radica el asunto del éxito del “otro evangelio”, cuando permitimos ser engañados y en vez de ser fieles a Cristo, en realidad lo somos a nuestro egoísmo. Acordémonos que esa es una de las características de los que tienen apariencia de piedad, pero niegan la eficacia de ella con sus hechos y su fruto, de los tales nos hemos de apartar (2 Ti. 3: 4, 5)
Dios les bendiga.© Miguel Rosell Carrillo.